19.9.08

SIESTA

En una invernal tarde de agosto,
me arrullo contigo en la intimidad,
tus ojitos claros, espejos de luna,
miran la vida con curiosidad.
Que bello es mirarte, en la humeda tarde
hacer tus muecas y dormir en paz...
Seguir tus manos, tocando el mundo,
ofrecer de mi pecho, mi maternidad.
Que hermoso es dormir, abrazados juntos,
como en el vientre, acunandote.
Y ahora nos vemos como gotitas
brillantes y puras que boto el mar.
Ya no soy tu, y no soy la misma
ahora somos juntos, la inmnesidad.
Que bello pedazo de cielo,
a mi lecho tibio, vino a caer
mi amado fruto de alegria plena,
se estremece el alma el verte crecer.

1 comentario:

Daniela von Riegen, Arquitecto Universidad de Chile dijo...

PRECIOSO TU POEMA, ME LLEGO A MI CORAZON QUE TAMBIEN COMPARTO CON UN HIJO QUE LLEGO HACE POCO AL MUNDO.. BENDICIONES