8.7.09

Arquitectura del alma


La Arquitectura no es materia estática e inanimada, es todo lo contrario, el espacio que nos contiene tiene alma y espíritu… que se mueve, danza y respira con todo el universo.
Tiene alma que reside en lo profundo de sus estructuras, del material que lo compone, de la historia de cada árbol, cada piedra, cada gota de agua sumergida en la tierra y el mineral que elevo sus paredes, en el calor del fuego que coció la tierra, y en la madera de donde provino ese fuego… también en la intención, en el amor con que fue concebida, creada, esculpida, en aquello que deposito el ser que la imaginó, el que la edificó y en cada uno de los que la llenaron de risas, llantos, conversaciones, momentos, recuerdos que poco a poco fueron sin querer formando su personalidad, su historia, dándole espíritu y vida… y este espacio no esta solo, conversa y se integra con el paisaje, el pasto, la piedra, los vecinos, el ruido, los pájaros; es parte de un ser vivo aún mayor, de una obra habitada fecunda de belleza y vida.

Y mas allá, en cada detalle, nuestro espacio que habitamos esconde secretos cósmicos, conversa con el Sol, aprende del viento, refleja las estrellas y en su geometría nos habla de cómo somos, como vivimos y que huella dejamos.

Muchas de las construcciones actuales han perdido su identidad, muchas mas que espíritu tienen frías mentes robóticas, carecen del amor de quienes las habita, y de quien han sido sus padres creadores, se encierran del mundo como sus habitantes solitarios en la multitud, no miran hacia fuera… a la tierra que las acoge, no les importa el paisaje, el viento, la lluvia… no están realmente conectadas con la vastedad de la tierra y no conversan ni bailan con sus moradores.

Día a día nos fuimos alejando de nuestra identidad, y así como los espacios que creamos para habitar hemos negado la gran casa que nos acoge a todos, nuestra tierra.

Es evidente que hay que hacer un cambio, la tierra esta enferma y ya es un echo innegable, las personas sufrimos dolores que pretendemos disipar con milagrosas pastillas, invadidos de farmacias y llenando los fríos hospitales, no hemos aportado a nuestra salud ni a nuestra felicidad. Nuestros espacios, fiel reflejo de sus creadores también están enfermos, lugares en total desconexión con su entorno, con sus habitantes, con su clima, con su paisaje; lugares que lejos de acogernos nos obliga a amoldarnos a ellos tal vez por que creemos que esa es la única alternativa, tal vez por que estamos acostumbrados a anhelar lo que otros tienen sin cuestionarnos que es lo que realmente perseguimos como individuos.

Construimos viviendas en serie, barrios, ciudades enteras inundadas de casas y edificios repetidos, los he visto en distintas ciudades, adosados a la tierra como si nada tuviera que ver con ella, he trabajado repitiendo plantas de edificios cansada de usar el copy – paste del computador. He recibido encargos inmobiliarios vía Internet para estudiar la “cabida” de un edificio, con la premisa de sacarle el mayor provecho al terreno, y eso significaba construir lo máximo permitido en ese terreno, terrenos que no conocía, no había tiempo para ello, he sido mucho tiempo una herramienta del sistema para construir en serie lo que supuestamente el anónimo cliente pide y necesita, y lo he tenido que hacer todo rápido y sin cuestionar por que pronto la competencia construiría al lado, al frente o cerca, por que el tiempo es dinero y el arte en ese mundo es de soñadores, he escuchado que ya todo estaba echo, para que perder el tiempo buscando nuevas soluciones!...

He sufrido la impotencia de sentir que nada desde mi condición como joven arquitecta independiente podría generar un cambio importante dentro de la gran multitud que somos, y dentro del volumen de construcción sin alma ni amor que día a día crece en las ciudades, la impotencia de ver tanta gente sin hogar, hacinadas bordeando las ciudades que las marginan, pudiendo con simples cosas vivir en abundancia y dignidad. Pero no es justo para mi espíritu y sus anhelos simplemente ceder y abandonarme a lo que ya esta echo, a lo que se supone por ser conocido y repetido esta bien y es correcto, y a la aceptación de la pobreza como una condición natural humana y no como una clara demostración que no hemos sabido aprovechar la realidad de que este mundo es abundante para todos los seres.

En ciertos momento bajé los brazos y quise abandonar mi profesión por que realmente no consideraba que me hacia feliz, no era sincera con nadie, nadie me extrañaría si hiciera otra cosa. Al fin de este camino de cuestionamientos, de sentimientos, llego al punto de reencantarme con mis talentos, siento el impulso de reconstruir aquello que soñé en mis años en la universidad, creo que los sueños son posibles si son desde el corazón sincero y desapegado del ego. No busco la fama ni el reconocimiento, pero si creo que la armonía del alma mía y de cada individuo se construye desde cada acto y cada decisión. Anhelo construir un mundo mejor desde mi rincón del planeta. Que el hecho de tener un hijo a quien alimentar no me haga caer en el miedo a la carencia que me lleve inevitablemente a ceder y convertirme en una mercenaria de la arquitectura con tal de subsistir.

Creo que la Arquitectura sustentable no solo es posible sino que es una necesidad urgente que debemos satisfacer por que simplemente no hay otra alternativa en la nueva era que ya estamos transitando. Podemos transformar nuestra vida, habitar bellos lugares no solo llenos de objetos bonitos y pintorescos sino de arte saludable y respetuoso con nuestra Tierra, concientes de que nuestro lugar es la expresión de los bellos seres que somos y que nuestras ciudades es la expresión de la armónica sociedad que buscamos ser, integrándonos a la realidad que la vida se expresa en cada átomo y en cada sensación.

Enamorémonos de la vida, de quienes somos, y de lo que anhelamos, para que cada día seamos mejores y mas plenos, no perdamos la esperanza y escuchemos, el corazón y el cuerpo se expresan y hablan el lenguaje de la sabiduría. Digo todo esto para mi misma, me recuerdo en estas líneas y lo envío al universo para compartirme, se que no soy la única y eso me hace feliz.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Estoy contigo...Animo!!!

Unknown dijo...

Estoy contigo...Animo!!!